Me interesa la estricta relación del binomio hombre-cosmos y, más concretamente, a la insignificancia del uno contra el otro. A la relatividad de las inexistentes referencias mutuas y a la nula percepción cognoscitiva del primero contra el segundo.

Su obra acepta esta minusvalía humana e intenta establecer una ironía sincera y, a la vez, abstracta al respecto.

Sus propuestas, entendidas como espectros fragmentados de determinadas realidades astrales, ridiculizan la escala humana y dejan al espectador la demoledora tarea de escoger la escala de la parte del universo que la obra de arte contiene.

Esta parte, ininteligible, tiene que ser aceptada delante de otro orden superior, si bien permite la opción de imaginar escalas, contextos, o determinados sub-mundos que no se encuentran en el encuadre escogido y que orbitan alrededor de la obra permaneciendo incrustados en la retina del receptor.

Extensiones ilustra este concepto abstracto, estocástico y aleatorio, característico del fragmento cósmico, mientras que Hiperrealismo abstracto, mediante el uso del título como inducción al significado formal de la propuesta, y Abstracciones habitadas, apartado en el que aparece la escala humana como reveladora de proporciones y ubicaciones contextuales, atienden a una disminución del vértigo implícito a lo desconocido y a la falta de referencias con las que la humanidad ha convivido siempre.

Bricks on the wall aborda el formato de gran tamaño mediante composiciones de mosaicos cuyos fragmentos, en sí mismos, podrían constituir composiciones autónomas. La obra adquiere, así, un aspecto ultra divisible y democrático.

En Pintura orgánica, desaparecen los contornos geométricos, ateniéndose a formas más próximas a estructuras protuberantes meteóricas o volcánicas.